domingo 1 de junio de 2008

Canon digital

Internet y la informática en general han cambiado la forma de hacer negocios. No es la primera vez en la historia que un invento hace que a alguien se le acabe el chollo, pero algunos nos hacen creer que son los grandes perjudicados de la evolución tecnológica.

Por ejemplo, ¿quién se compra ahora un coche de caballos en España? Un reducido número de personas del sector turístico y sólo en algunos lugares. Ahora la gente se compra un automóvil. ¿Qué ha pasado con todos los trabajadores que se dedicaban a la fabricación y reparación de esos carruajes? Por cada coche con motor que se venda deberíamos haber pagado un canon-carruaje, para que toda esa industria no hubiese muerto.

¿Cuántas fotos revelamos en la actualidad? Muchísimas menos que antes de la era digital. De cada 100 fotografías que hago, quizá imprima 3. Y he dicho imprimir, nada de negativos, diapositivas o carretes. ¿Tendríamos que pagar un canon-revelado a Kodak o Agfa por no usar sus servicios?

Pues aunque parezca mentira -y no estoy contando nada nuevo-, hay gente a la que se le ha acabado el chollo y ha conseguido que todos financiemos su obsoleto modelo de negocio. Ya sea para guardar en un CD nuestra declaración de la renta o las fotos de la boda del vecino.

Y continuando con lo de las bodas; si yo me caso y pongo música a mis invitados, ¿tengo que pagar por ello? ¿Aparte de lo que ya pagué al adquirirla? En mi pueblo, mostrar un producto para que alguien lo pruebe y posiblemente compre, se llama publicidad.

Pero volviendo al tema de los cánones indiscriminados, hay que cambiar el chip -y nunca mejor dicho-. No estoy diciendo que el autor o el cantante no cobre por su trabajo, sino que toda esa cadena de intermediarios que hay en el mundo de la música se vaya directamente fuera, a otra cosa. Igual que hiceron los fabricantes de coches de caballos e igual que está haciendo Kodak vendiendo cámaras digitales. Internet sustituye el trabajo de la mayoría -alguno se salvará- y no es algo que sepa sólo yo, sino que lo sabe todo el mundo que haya entrado un par de veces en Internet y vea lo fácil que es adquirir música.

Entonces, como es muy fácil conseguir música en Internet y ha perdido su valor, ¿qué hay que hacer? Pues darle valor. Y con esto no me refiero que al mismo precio que comprábamos un CD hace 10 años nos den un DVD, la versión karaoke, un par de conciertos, un poster con firma impresa -que no firmado- y un álbum de fotos. Sino que la gente pague un precio que encuentre justo por algo de calidad.

¿Cómo se convence a alguien de que un precio es justo? ¿Qué precio es justo? ¿Qué se puede añadir a la música para darle más valor? Pues yo no lo sé. No soy ningún gurú de la música y seguramente esté equivocado en algunos de mis planteamientos, pero creo que no voy mal encaminado.

Imagen: stock.xchng